Conéctate con nosotros
blank

Futbol Nacional

La Calle de la Amargura

blank

Lo de Israel querían taparlo con la chamarra del Jet Lag, con la cantidad de husos horarios que nos habíamos desplazado. Como si antes no hubiéramos jugado en Japón o en Corea del Sur, era una excusa inadmisible, risible, que además de supuestamente negar la posibilidad de jugar en cualquier lugar del globo terráqueo a excepción de América, nos colocaba contra la pared, como si la espada de Damocles debiera estar siempre en nuestra espalda o como guillotina sobre la cabeza. Por supuesto que hay una modificación fisiológica y trastornos del sueño que puedem contribuir a un detrimento del rendimiento deportivo, es como subir arriba de los 3,000 metros de altura para quienes viven a nivel del mar, hay cambios importantes a los que se debe adaptar el organismo, pero estamos hablando de momentos irrepetibles que debemos aprovechar, no para hacer turismo sino para mejorar nuestra competitividad deportiva e importante vivencia personal. Así hay que enfrentarlo, no como excusa del resultado.

Ya habíamos afirmado que si así fuera no debimos perder 6-0 entonces ante Armenia, porque jugamos en California y ellos venían desde Europa, aun así nos destrozaron, pero así lo hizo también El Salvador, que nos ganó anoche 3-1, resultado que no lograban desde 1984. Si, leyó bien, hace 35 años que no nos ganaban así. En el Siglo XXI solo habíamos caído 2 veces ante los salvadoreños y ambas por 1-0 en 22 partidos jugados, es decir que solo nos había pasado el 10%, era inesperada una catástrofe así, pero fuimos y somos un desastre, damos muchas ventajas a los delanteros, marcamos mal y no hay modo que tengamos posesión clara de pelota y son escasas nuestras llegadas de peligro, parecen excursiones al Tajumulco, difícil de escalar, de llegar, de siquiera explorar el peligro en la meta rival.

Se puede hacer algo o será que nunca saldremos del vecindario del cual no parecemos salir, como que nos trasladábamos con las victorias ante Cuba que era solo una ilusión y oasis en el desierto de resultados, pero seguimos en la misma avenida, en la encrucijada de nuestras incapacidades para tener una estructura que produzca más y mejores jugadores, habitamos, vivimos, estamos instalados, desde hace tiempo, en la calle de la amargura, parecemos habitantes destinados a no salir del barrio a quedarnos de por vida allí.

Claro que se puede hacer algo, somos malos pero no exageremos. Lo primero que debe hacer el cuerpo técnico es volver a lo básico, a la esencia del juego, a verse en el espejo para saber con qué se viste el equipo de la diagonal. Si nos están bañando a goles, lo primeros es pararnos bien atrás. No es tocar y tocar, mucho menos llorar y llorar, ni que nos inunden con excusas de que si los campos son pequeños, que si no corremos, que si no pensamos rápido. Lo primero es pararnos bien en el fondo y cuando encuentre a los idóneos, a los que no dan tantas ventajas, entonces pensemos en atacar rápido, porque no tenemos siquiera control de pelota y la perdemos rápido, propiciamos que nos tomen cien y mil veces mal parados en el repliegue defensivo.

No se cuando saldremos de la Calle de la Amargura, de la Pesadilla de las Ilusiones, del Mundo Desabrido, pero estoy seguro que no lo haremos si nos creemos lo que no somos. Por supuesto están las rémoras que nos acompañan siempre, la cantidad de no nacidos en Guatemala que juegan en las Ligas, las edades limitadas en todas las categorías, la poca transparencia administrativa. Todo eso que nos ha llevado a pasar de Primeros en Centroamérica en los 60s y 70s, a esta noche amarga y triste que nos tiene ya Quintos en Centroamérica, bajamos un puesto por década. Si, desde que comenzamos con la escalada de importaciones y a limitar la edad, pero como no recordamos siquiera la historia, sigamos viviendo en esa calle del desastre, de la amargura, de donde ya queremos salir de una vez por todas.

blank

Actualidad

Más en Futbol Nacional