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Reportaje : El historial de Marco Pappa con la ley

Melisa Rabanales escribió este reportaje para la Revista Ocote que reproducimos:

Marco Pablo Pappa Ponce es prófugo de la justicia. Confesó dos veces su culpabilidad por el delito de violencia contra la mujer. Tiene dos sentencias condenatorias, una orden de captura y está a la espera de una notificación en Quetzaltenango que lo podría llevar a cumplir cinco años de prisión por el mismo delito. A pesar de que la primera denuncia se interpuso en 2018, Pappa continuó con su carrera futbolística y posee un nutrido grupo de fanáticos que lo defienden. Aquí un recorrido por sus procesos penales y las declaraciones de víctimas que hablan por primera vez.


“Yo soy Marco Pappa” son las palabras que recuerdan algunas de las mujeres que fueron víctimas y exparejas del futbolista. “Eso decía cuando se ponía prepotente, abusivo y alcoholizado”, recuerda una de ellas, que pide no ser identificada por temor a represalias, y quien nunca denunció públicamente. Fue lo mismo que le dijo a Stormy Keffeler, comunicadora y reina de belleza de Estados Unidos, cuando después de una serie de agresiones físicas, psicológicas y sexuales, intentó denunciarlo. Lo decía, aseguran ambas, para convencerlas de que él era intocable. 

El 26 de julio, la Policía Nacional Civil (PNC) publicó en las redes sociales que Pappa fue capturado por violar el toque de queda y “escandalizar alcoholizado en la vía pública”. Más tarde, trascendió que la captura surgió luego de que su pareja Andrea Aparicio Urízar acudiera a la garita de seguridad de su condominio para pedir ayuda. Según el reporte detallado que la policía entregó al juzgado, ella “tenía manchas de sangre en el rostro y rasguños en el cuello”. Además el parte indica que Pappa agredió a los policías y los insultó mientras repetía que “no sabían con quién se habían metido. Que era una celebridad influyente nacional e internacional”.

La noche del mismo 26, el Juzgado de Femicidio le otorgó al jugador falta de mérito por el delito de violencia contra la mujer. La jueza María del Carmen López argumentó que no había suficientes pruebas para ligarlo a proceso ya que la víctima no había querido declarar. Pappa, como en ocasiones anteriores, logró evadir la prisión y solo pagó una multa de Q4,000 por faltas al orden público.

Pero, el 6 de agosto se filtró en redes sociales una orden de aprehensión contra Marco Pappa por el delito de violencia contra la mujer. Minutos después, una carta y un video de Andrea Aparicio donde denunciaba las agresiones se hicieron virales. Su rostro tenía las marcas de los golpes que, según afirma, Pappa le había propinado días antes. 

Ese mismo día el abogado de Pappa, Juan Pablo Gutiérrez, dio declaraciones a algunos medios y afirmó que su cliente no se iba a presentar a la justicia porque no estaban las condiciones dadas para que lo hiciera. Argumentó que Marco temía por su vida y consideró a la familia de Aparicio como peligrosa. Hasta la publicación de esta nota el jugador sigue prófugo. 

Un historial de violencia: víctimas hablan por primera vez

El primer registro judicial de Pappa es de 2015. Según el reporte policial publicado en el Seattle Times, fue capturado en Washington por conducir en estado de ebriedad. Desde entonces, se registran al menos cuatro casos en su contra que incluyen denuncias por violencia contra la mujer, conducir bajo influencia de alcohol y faltas al orden público. Aun así, su carrera futbolística continuó. 

Desde que comenzó la liga mayor en 2009 ha sido contratado por nueve  equipos:  (CSD Municipal, Chicago Fire, SC Heerenveen de Holanda, Seattle Sounders, Colorado Rapids, CD Petapa, Xelajú MC, Deportivo Mixco y Deportivo San Pedro). Algunos de ellos, como Municipal, lo han fichado más de tres veces. Cuando jugaba en la MLS –junto a los Colorado Rapids- llegó a ganar 110 mil dólares al año, lo que equivale a 858 mil quetzales. En Guatemala Ojoconmipisto dio a conocer que mientras estuvo en Deportivo Mixco, equipo financiado por la municipalidad, ganó Q112,000 en dos meses. 

 Uno de los episodios más recordados fue cuando, en 2015, Pappa jugaba en los Seattle Sounders y tras un confuso incidente resultó apuñalado en el abdomen. Según algunas publicaciones de The DailyMail Uk, en diciembre de ese año la línea de emergencia del 911 recibió una llamada de Stormy Keffeler, en ese momento pareja del jugador, alertando sobre la herida de arma blanca que tenía Pappa. 

De acuerdo a los reportes oficiales citados por el medio, ninguno de los dos dio una declaración consistente de lo sucedido, pero las versiones cambiaron mucho a lo largo del proceso. Finalmente, ambos le dijeron a la policía que no recordaban. En 2016 The Denver Post dio a conocer que la policía de Washington no presentó cargos contra Keffeler y el caso fue cerrado. Pappa fue fichado en los Colorado Rapids y jugó un año más en Estados Unidos. 

Keffeler, a través de su manager, nos hizo saber que no podía hablar sobre el hecho en el que Pappa resultó herido, pero estuvo de acuerdo en ofrecer su testimonio respecto a la violencia física y sexual que sufrió por parte del jugador.  Esta es su respuesta, traducida del inglés, que nos envió por correo electrónico:

«Aunque mi relación con Marco Pappa fue breve, las cicatrices durarán para siempre. Él fue abusivo mental, emocional, sexual y físicamente conmigo. Me intimidó para que permaneciera en silencio acerca del abuso, argumentando que yo no tenía los recursos legales ni financieros, o la notoriedad para enfrentarlo. Me hizo creer que nadie me creería, porque, como solía decir “Yo soy Marco Pappa”. En sus arranques de ira me rompió el teléfono, me robó mi dinero, mis tarjetas de crédito y mi tarjeta de identificación. Me golpeó con un teléfono de hotel, me ahorcó y me violó. En nuestros últimos días juntos, él puso un cuchillo en mis mejillas y me dijo el poco valor que tendría como reina de belleza si él lo hiciera. 

El abuso que cometió sobre mí, no se lo desearía nunca a nadie. Me entristece saber que otras mujeres han tenido que pasar por el mismo abuso que yo, a manos de él. No estoy feliz de que esta maldad exista en el mundo, pero estoy satisfecha que a nosotras, como sobrevivientes, se nos haya dado una voz. »  

“Yo soy Marco Pappa” 

Geraldina Barreno, psicóloga clínica con amplia experiencia en temas de género, explica que existe una dinámica de poder que rodea a los agresores y sus víctimas. “La frase que utiliza (Yo soy Marco Pappa) es la que regularmente los agresores repiten para justificar –en este caso que no solo es famoso- sino que es hombre, y por eso tiene derecho a golpear y a humillar. Esto reafirma la desigualdad de poderes que hay entre el hombre y la mujer”. 

Barreno también hace énfasis en lo difícil que es para una víctima salir del círculo de violencia. “Hay un daño fuerte emocional. Una de las mayores características de una sobreviviente de violencia es la pérdida de confianza en sí misma. No hay una víctima perfecta. No es que les guste que les peguen, es porque hay una dinámica de poder construida por muchos factores, no solo emocionales, sino sociales que impiden que las víctimas denuncien penalmente o salgan de la relación. Los agresores buscan eso: que la víctima se sienta desprotegida”. 

Ahora, desde su cuenta de facebook, Keffeler publicó su apoyo a Aparicio con dos videos de archivo donde explicaba que ella también era sobreviviente. En uno de los comentarios Francesca Kennedy le contestó a Stormy : “Te quiero, gracias por compartir tu historia”. 

Francesca, empresaria y modelo guatemalteca de ascendencia estadounidense, también fue una de las víctimas de Pappa. En 2018 lo denunció por haberla golpeado después de una discusión que tuvieron sobre una infidelidad del jugador, según declaraciones de ella. En su momento, Kennedy declaró en Prensa Libre que no era la primera vez que el futbolista la agredía. En noviembre de ese año, mediante un procedimiento abreviado Marco Pablo Pappa se declaró culpable del delito de violencia contra la mujer en su manifestación física. Por la naturaleza del delito y por ser la primera vez que era declarado culpable, el juez dictó sentencia y le condenó a cinco años de prisión conmutables,  que le implicaron pagar Q9,000 y ofrecerle disculpas públicas a la víctima para evitar ir a la cárcel. Julio Barrios Prado, abogado de la víctima aclaró que la defensa del acusado no apeló y la sentencia sigue firme. 

No es el alcohol 

“Marco a la hora de estar sin alcohol te envuelve tanto porque es tan diferente, que entonces dices no, ya le va a bajar, yo lo puedo salvar. Tú crees que lo vas a salvar, y al final te das cuenta que nadie lo puede hacer porque después a quien tienes que salvar es a ti misma”, asegura una de sus exparejas que pide no ser identificada para esta publicación. 

Otra frase repetida por al menos dos de sus víctimas es su doble personalidad,  “él se convierte en dos personas diferentes”: una cuando bebe y otra cuando está sobrio. Un discurso repetido en la opinión pública en los mensajes de apoyo al jugador que se publican en redes sociales. También es una de las estrategias de la defensa de Pappa: el alcoholismo como atenuante de su conducta violenta. 

Desde la medicina, el psiquiatra Gerardo Cáceres García explica que no se puede afirmar que el alcohol vuelva agresivas a las personas, sino que tiene que ver una patología psiquiátrica de base y problemas de fondo, tanto personales como sociales. Explica que “el alcohol lo que hace es que desinhibe o quita lo que se conoce como freno frontal. Anula las funciones de la corteza prefrontal, la encargada de regular la impulsividad, la personalidad, lo socialmente permitido. Lo que sucede es que al estar sin ningún freno, las ideas, pensamientos o conductas que previamente tenemos fácilmente brotan”. 

Además, Cáceres García agrega que si bien algunas sustancias sí afectan la conciencia, esto no es un justificante para un actuar delictivo. “Dentro de las funciones mentales hay algo que se llama introspección. En lugar de ser un justificante, consumir determinadas sustancias puede ser hasta un agraviante del delito, sobre todo si la persona tiene el conocimiento de los efectos que le causa lo que está tomando”.

“La sociedad ha invertido en generar series de excusas para velar el problema de fondo. El problema de fondo es que en realidad son violentadores que aprovechan la excusa de la liberación que te genera el alcohol para golpear”, afirma Silvia Trujillo, socióloga y académica feminista, para explicar las consecuencias de una sociedad estructurada alrededor de la normalización de la violencia de género. 

Trujillo lo ejemplifica así: “Cuando un hombre está borracho ¿se va a parar a la avenida Reforma a que lo atropelle un carro? Generalmente no. Tampoco se tira de un puente diciendo que quiere volar. El alcohol puede desinhibirte pero no hace que te obnubile la conciencia y que tú no sepas qué estás haciendo. No es un problema que estás borracho, es un problema de que sos un golpeador, sos un violentador que luego utilizas la excusa del alcohol, la del estrés, la de la ira. El problema de fondo es la misoginia, es la desvalorización, es que lo hacen porque pueden. Porque cuentan con un silencio social cómplice, y ese silencio es también el sistema de justicia, sobre todo en Guatemala.” 

Sobre el caso de Pappa y el de decenas de víctimas de violencias, Trujillo también habla sobre el hecho de que la responsabilidad recae sobre la mujer y no sobre el abusador. Es justamente eso lo que permite la reproducción de la violencia. “A las mujeres nos han enseñado que nuestro rol es sostener, apoyar, estar ahí, armar nuestra vida alrededor de los hombres, pelear por ellos si es necesario. Porque eso es lo que han construido alrededor de nosotras y de nuestros cuerpos” afirma.

El caso en Quetzaltenango, ¿por qué Pappa no está preso?

En enero de 2020, Pappa se declaró culpable de violencia contra la mujer por segunda vez. Este proceso inició en Quetzaltenango a raíz de una denuncia de Andrea Aparicio y que el Ministerio Público continuó de oficio porque ella decidió retirarse del caso. El juez lo declaró culpable y dictó una condena de cinco  años de años de prisión, conmutables por Q. 9,125 quetzales. El Ministerio Público apeló esta sentencia pues, según el Código Penal, Pappa no tenía derecho a conmuta de la pena por ser reincidente en el delito, lo que significaría que tendría que ir prisión. 

En una investigación previa, en Agencia Ocote lo explicamos: a través de un procedimiento abreviado Pappa se declaró culpable. Según el juez Yubini Mérida, la fiscalía no había presentado la documentación para acreditar que el acusado ya había sido juzgado por el mismo delito. Esa vez Mérida dijo que los antecedentes le aparecían limpios. Julia Pastor, fiscal de Quetzaltenango, asegura que el Ministerio Público sí había entregado una copia de la sentencia de 2018 al juez, pero que no la aceptó por ser una fotocopia y por eso apelaron. 

Carlos Calderón Paz, abogado penalista y doctor en derecho,  explica sobre el vacío legal que existe para considerar reincidente a una persona. “Puede ser que le sacaron los antecedentes cuando ya estaban rehabilitados. Porque la pena se extingue cuando se paga. En ese caso el juez puede decidir si utiliza eso como prueba porque no hay algo más que lo acredite”.

Otra de las interrogantes del caso es la decisión de hacerlo a través de un procedimiento abreviado, un recurso legal que el Ministerio Público puede solicitar para que, en acuerdo con la defensa, el acusado se declare culpable y de esta manera se evite ir a un juicio más largo. Según expertos este recurso es aceptado por el acusado pues normalmente se logra obtener un beneficio, en la mayoría de casos la conmuta de la pena. Sin embargo, el Ministerio Público y el abogado de Pappa sabían que él no tenía derecho a una sentencia conmutable. ¿Por qué entonces el MP solicitó el procedimiento y la defensa accedió?

Calderón Paz tiene varias hipótesis. Una es que el Ministerio Público quiso ahorrarse el procedimiento largo y asegurar una sentencia, en ese caso sería un error de la defensa de Pappa y no del MP. Aunque no descarta que otros elementos pudiesen haber estado en juego. “Muchas cosas pudieron pasar que son difíciles de comprobar” asegura Calderón. Lo explica así: “El MP  aseguró  una sentencia condenatoria. Era lo que importaba, si tenía derecho a una conmuta o no, era más que todo problema del defensor y del juez”. Es ahí donde según Calderón, se pierde el interés superior de la víctima, porque puede que solo se busque llenar un requisito en el sistema, un récord que acredite que ellos lograron sentencias condenatorias, aunque después el agresor salga libre. 

Además el abogado Calderón Paz explica que es usual este tipo de tratos, que implican un beneficio económico de los juzgados: “Los juzgados miden cuánto pueden recaudar por multas y por conmutas. Entre jueces se miden quién es el que más ha logrado. Es como un récord. Entonces a ellos también les interesa que los sindicados paguen. Y a quien le interesa si va a la cárcel o no es a la víctima, pero como en este caso la víctima no fue parte del proceso, el MP tampoco tuvo esa presión (para acreditar). Después pudo pasar que como era un caso público, tuvieron que apelar”.  

El abogado penalista con especialidad en derechos humanos de las mujeres, Esteban Celada, opina que en un principio el juez actuó con las pruebas que tenía a mano,  por lo que  pudo ser un error del Ministerio Público, porque no tuvieron la diligencia necesaria para acreditar que Pappa ya había sido condenado por el mismo delito. Y coincide con Calderón, asegurando que “la víctima no es un instrumento del proceso, no tiene que cargar con esa responsabilidad, sino es el Ministerio Público desde una perspectiva de Derechos Humanos, el que debería de realizar esas diligencias con las formas debidas. No debería haber necesidad de la presión de una víctima”.

En Agencia Ocote, buscamos contactar al juez Yubini Mérida para este reportaje, pero no contestó las llamadas.

[Tal vez te interese leer sobre el caso: MP apela sentencia contra Marco Pappa, ahora sí podría ir a prisión]

El 5 de marzo de 2020, la Sala Quinta de la Corte de Apelaciones del Ramo Penal de Quetzaltenango,  un tribunal superior que conoce los recursos que se interponen en contra de las decisiones de los juzgados,  aceptó la apelación del Ministerio Público que argumenta que Pappa no puede optar a la conmuta de su pena y debe cumplir cinco años en prisión. 

Según Mónica Ixcot, Oficial III del Juzgado de Femicidio, el juzgado recibió la notificación el 13 de marzo y ellos, a su vez, debían notificar a las partes el 30 de ese mes. El abogado Esteban Celada explica que antes de hacer efectivo el procedimiento de ejecución que implicaría una orden de captura, el juzgado debe avisarle al sindicado la resolución. Pero, debido a la pandemia, Ixcot asegura que se “detuvieron las notificaciones”.  Explica que aún no tienen una fecha exacta de cuándo podrán retomar las actividades con normalidad. Cuando lo hagan , Pappa estaría más cerca de ir a prisión. Es decir, según el sistema de justicia, el futbolista debe cumplir una condena y a la vez enfrentar otro juicio.  

Celada asegura que en el delito de violencia contra la mujer, dependiendo de la gravedad del caso, la prisión debe considerarse para evitar que la víctima pueda correr un mayor peligro o que el agresor reincida.  “El protocolo de la ley de femicidio establece que, dependiendo de la gravedad del hecho, la prisión debe considerarse como necesaria. E incluso menciona tres presupuestos que tienen que ver con la intensidad del hecho, con la reincidencia y con la gravedad del daño causado. El MP debe de velar por eso. No es para todos los casos, pero por ejemplo, si hay reincidencia sí puede ocurrir que estando en el círculo de la violencia vaya en aumento y que se pueda desencadenar en un femicidio por no tomar en cuenta la medida de asegurar y proteger la vida de las mujeres”. 


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