La consagración de Antigua como campeón se vio opacada por una serie de incidentes protagonizados por aficionados del Club Municipal, quienes ingresaron al terreno de juego tras el pitazo final, generando momentos de tensión y desorden en el estadio.
Luego de confirmarse el título a favor del conjunto colonial, un sector de la afición roja manifestó su inconformidad de manera violenta, invadiendo la cancha y alterando el normal desarrollo de los actos de premiación. La situación obligó a la intervención del personal de seguridad, así como de autoridades competentes, con el fin de restablecer el orden y garantizar la integridad de jugadores, cuerpo técnico y asistentes.
Testigos en el lugar indicaron que los disturbios incluyeron empujones, lanzamiento de objetos y enfrentamientos con los encargados de seguridad, lo que generó un ambiente de incertidumbre y preocupación entre los presentes. Ante este escenario, varios integrantes de Antigua se vieron obligados a resguardarse, mientras se evaluaban las condiciones para continuar con la ceremonia de coronación.
Las autoridades del fútbol nacional lamentaron los hechos ocurridos y recordaron que este tipo de conductas afectan la imagen del deporte y ponen en riesgo la seguridad dentro de los recintos deportivos. Asimismo, se espera que los organismos disciplinarios correspondientes analicen lo sucedido y determinen las sanciones que podrían recaer sobre el club involucrado y los responsables directos de los actos de violencia.
Por su parte, Antigua logró celebrar su título en medio de un contexto adverso, cerrando una temporada exitosa marcada por el esfuerzo deportivo y la consistencia a lo largo del torneo.
No obstante, los incidentes posteriores al partido desviaron la atención del logro deportivo y abrieron un nuevo debate sobre la necesidad de reforzar las medidas de seguridad y promover una cultura de respeto en los estadios.
Este episodio se suma a otros antecedentes que evidencian la importancia de trabajar de manera conjunta entre clubes, autoridades y aficionados para garantizar que los eventos deportivos se desarrollen en un ambiente seguro, donde prevalezca el respeto y el espíritu competitivo, sin dar lugar a hechos que empañen las celebraciones y el espectáculo del fútbol nacional.





