Forjado en su natal Guastatoya, El Progreso, Derisson Gabriel Almazan Orellana, reclama su lugar como una de las nuevas figuras del levantamiento de pesas en Guatemala.
El atleta de 17 años saltó a los primeros planos el año pasado al conseguir resultados que dan cuenta de su potencial: bronce en los Juegos Panamericanos Junior en Asunción, playa y bronce en el Campeonato Panamericano Juvenil en La Habana y plata y bronce en los Juegos Centroamericanos en Guatemala.
Derisson cuenta orgulloso que todos sus logros van dedicado a la memoria de su padre, René, fallecido en 2024 y quien lo impulsó a comenzar en el deporte del levantamiento de pesas.
El halterista que compite como U20 y en la categoría de los 88 kilogramos, atendió la entrevista para contar su historia en el deporte y los sueños que anhela conquistar en el alto rendimiento.
¿Cómo fue tu acercamiento al deporte de la halterofilia?
“Fui a entrenar porque mi papá me llevo y me dijo que tenía que encontrar un deporte. Me alentó y confió en que yo podía llegar a ser bueno en las pesas. Aunque al principio no estaba muy convencido y llegue con la idea de que solo era un gimnasio de acondicionamiento físico”.
¿Qué te atrapó del deporte para que te quedaras entrenando?
“Con el tiempo me gustó el hecho de que empecé a tomar forma física y a moldear mi cuerpo. Me costó aprender la técnica y acostumbrarme a los dolores, pero mi entrenador me motivaba al enseñarme vídeos de atletas olímpicos”.
¿Cómo fue el camino para poder federarte y recibir una beca?
“Fue un camino difícil, años de trabajo porque nada es de la noche a la mañana. Me esforcé mucho y mi meta era venir a entrenar a la ciudad, tener mi beca, estudiar y ser disciplinado. Mis resultados se fueron dando. Los entrenadores vieron mi esfuerzo y mi humildad”.
¿Cómo fue la relación con tu papá y cómo llevaste su fallecimiento?
“Una de las lecciones que aprendí de él, fue que la humildad me abriría muchas puertas. Cuando el falleció yo todavía entrenaba en El Progreso y la pasé mal y me pasó por la mente dejar el deporte. Mi papá fue quien me apoyó desde pequeño y por eso me levanté y me propuse seguir en su memoria. Él no hubiera querido que dejara el deporte”.
¿Cuáles han sido tus mejores experiencias representando a Guatemala?
“No me esperaba ir tan pronto a eventos internacionales, como el Mundial Juvenil en Egipto o los Juegos Panamericanos Junior. En Asunción fue una experiencia impresionante, lo disfrute mucho. Al verme en el podio no me lo creía, y la primera persona en la que pensé fue mi papá y en mi entrenador”.
¿Qué metas te has propuesto como halterista en el alto rendimiento?
“Mi sueño y meta grande es poder ir a los Juegos Olímpicos y aspirar a estar entre los mejores. De Pequeño admiraba a mi compañero de entrenos Gilberto Lemus y al búlgaro Karlos Nasar. Me imaginaba que haciendo levantamientos como ellos. Y a corto plazo en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo, quiero representar en grande a Guatemala”.
¿Cuáles son los mayores retos de practicar este deporte?
“Hay que dedicarse al 100%. Lo principal es perfeccionar la técnica. Muchos piensan que solo es fuerza, pero en la halterofilia es 70% técnica y 30% fuerza. La técnica se corrige con muchas repeticiones”.


