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La noche eterna del Pescadito Ruiz


Hace nueve años exactos, el 6 de septiembre de 2016, el fútbol guatemalteco vivió una de sus páginas más memorables. Aquella noche en el Estadio Doroteo Guamuche Flores, Carlos Humberto Ruiz Gutiérrez, el “Pescadito”, se despidió de la Selección Nacional con una actuación que quedó grabada en la historia.

La Bicolor goleó 9-3 a San Vicente y las Granadinas en las Eliminatorias rumbo al Mundial de Rusia 2018, y Ruiz se marchó anotando cinco goles en su último partido oficial con la camiseta chapina. Ese adiós no fue cualquier despedida: con esos tantos alcanzó la cifra de 39 goles en Eliminatorias Mundialistas, récord que lo convirtió en el máximo artillero histórico de las clasificatorias y que, hasta hoy, sigue vigente.

Un recuerdo que sigue vivo

Este 6 de septiembre de 2025, el exdelantero recordó aquel momento con un mensaje en su cuenta de X (antes Twitter), donde dejó ver el orgullo que lo acompaña cada vez que revive ese día:

“Hace 9 años me retiré de la selección nacional de Guatemala, el orgullo más grande que pude sentir como futbolista profesional fue representar a mi país de nacimiento. Ese día pasó algo histórico que hoy cumple 9 añitos”, escribió Ruiz, invitando a los aficionados a celebrar el hito que todavía pertenece a Guatemala.

Un legado bajo amenaza

La misma jornada trajo un giro simbólico. En Armenia, Cristiano Ronaldo marcó un doblete en la goleada 0-5 de Portugal, llegando a 38 goles en Eliminatorias y quedando a solo uno de alcanzar la marca del Pescado. El próximo martes, frente a Hungría, el capitán portugués podría igualar o incluso superar el récord.

El orgullo de un país

Más allá de la inminente amenaza, la noche de 2016 y la despedida del Pescadito siguen siendo un faro de orgullo para el fútbol guatemalteco. En un país que nunca ha clasificado a un Mundial, Carlos Ruiz logró lo impensable: poner el nombre de Guatemala en la historia grande del balompié internacional.

Su adiós fue también su consagración. Y aunque los récords puedan caer, la huella de aquella última noche vestida de azul y blanco será eterna.


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