José María Solís vive y siente el bádminton desde muy joven. Tenía 19 años cuando asumió el reto de ser entrenador de la Asociación Departamental de Guatemala, sin imaginar que ese camino lo llevaría a dedicar su vida, en cuerpo y alma, al deporte por más de 37 años.
“Chema”, como es conocido, es originario de Retalhuleu. Actualmente ocupa el cargo de encargado de selecciones nacionales y su objetivo es compartir su experiencia con las nuevas generaciones de entrenadores, en el camino hacia los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026.
El entrenador nacional, de 57 años, compartió en entrevista detalles de su formación, sus mejores momentos en el bádminton y los retos pendientes en un deporte en el que ha estado muy cerca de Kevin Cordón, uno de los grandes exponentes de Guatemala a nivel mundial.
“Todo inició en Retalhuleu, primero con la etapa como atleta, ya que jugué varios años de joven. Luego vino la fase de entrenador, que comenzó con Eulalio López. En ese entonces, él viajaba a los departamentos por la Federación para impartir clases y necesitaba que alguien se hiciera cargo de los niños; yo tenía 15 años”, comparte.
Solís recuerda que aceptó la propuesta del profesor Eulalio y comenzó a trabajar con niños de 9 años, con base en un plan de entrenamiento algunos días a la semana. Un día llegaron más niños de lo habitual y le tocó improvisar. “Justo ese día él llegó de sorpresa, le gustó lo que estaba haciendo y fue cuando me dijo que le gustaría que me convirtiera en entrenador”.
Momento clave
Tres años después, a los 18, tuvo la oportunidad de viajar a la capital para recibir un curso de entrenadores, lo que le abrió los ojos para pensar en convertirse en entrenador nacional. Con el tiempo surgió la opción de trabajar y contó con el apoyo de Raúl Anguiano (Q.E.P.D.), así como de la familia Eriksen.
Solís siempre tuvo la idea de venir a la ciudad para estudiar en la universidad y especializarse en electricidad, pero todo cambió cuando recibió la oferta de ser entrenador en la Asociación de Bádminton de Guatemala. Con el paso del tiempo fue escalando hasta llegar a su puesto actual como encargado de entrenadores de las selecciones nacionales.
“Estaba por cumplir 20 años cuando asumí el reto de ser entrenador de la Asociación y actualmente tengo 57. Ha sido toda una vida en el mundo del bádminton. Mi primera experiencia a cargo de la Selección Nacional Mayor fue en los Juegos Panamericanos de Mar del Plata, Argentina 1995”, recuerda con nostalgia.
José María siempre tuvo claro que debía seguir preparándose y cursó los niveles 1, 2 y 3 impartidos por la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CDAG). Una de las personas clave en su formación fue Luis Rosito, quien fue su tutor en la preparación física. Luego vinieron los cursos internacionales.
“Ha habido una serie de cursos de la Confederación Panamericana de Bádminton y también de la Federación Mundial. Yo tengo hasta el nivel dos; no he podido concluir el nivel tres por cuestiones de trabajo. Sin embargo, actualmente soy tutor de la Federación Mundial y puedo impartir cursos de nivel uno y dos. Además, logré graduarme de la licenciatura en Deportes y ahora estoy enfocado en estudiar una maestría”, explica.
El guatemalteco considera que un entrenador debe profundizar en la parte académica, especialmente cuando forma atletas, ya que el conocimiento, la planificación y la metodología son fundamentales para desarrollar un trabajo más objetivo.
Crecimiento y aporte en el bádminton
Gracias a su experiencia de casi cuatro décadas, “Chema” ha tenido la oportunidad de ver pasar a cuatro generaciones de atletas, un privilegio que valora y que le genera orgullo. Aún con la misma energía, se mantiene enfocado en compartir el conocimiento y seguir aportando al crecimiento del bádminton.
“No se puede explicar con palabras lo que uno aprende al compartir con tantos jóvenes. Hoy en día uno se los encuentra en la calle y algunos llevan a sus hijos a la Federación para que continúen en el bádminton. Lo más difícil es llevar a la gente al alto rendimiento; cuesta que un atleta permanezca, porque siempre se depende de resultados”, asegura.
Solís afirma que siempre ha tenido una buena relación con Kevin Cordón y destaca tres momentos clave como entrenador del zurdo zacapaneco: la clasificación a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, la recuperación de una fuerte lesión en la rodilla en 2013 y su posterior título en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz 2014.
“También fue muy significativo verlo recuperarse de esa lesión y luego coronarse campeón”, confiesa el estratega, quien también menciona como un momento especial la medalla de bronce de Nikté Sotomayor en los Juegos Panamericanos de Lima 2019.
Pasión especial
“El bádminton ha sido mi primer hogar. Aquí formé mi familia. Mi hijo juega bádminton y lo hace bien (Jhonatan Solís). Para mí, el bádminton es vida. Me dediqué completamente a este deporte y no tengo nada que lamentar”, manifiesta.
“Ha habido tropiezos en resultados, pero eso me ha permitido seguir creciendo, no detenerme y confiar en la capacidad del guatemalteco para lograr sus objetivos”, concluye el entrenador nacional.
Objetivo claro
“Lo que más me interesa es guiar a las nuevas generaciones de entrenadores, estar a la par de ellos en su formación. He experimentado en algún momento de mi vida la falta de disposición de algunas personas para compartir conocimiento, y mi objetivo es todo lo contrario”.
“Quiero compartir lo que he vivido en más de tres décadas para facilitarles el camino. Actualmente estamos trabajando de la mano y el primer objetivo son los Juegos Centroamericanos y del Caribe de República Dominicana 2026, donde Guatemala ya tiene sus plazas aseguradas”.
Guatemala ya tiene definidas sus plazas para asistir a República Dominicana. El equipo masculino está conformado por Kevin Cordón, Jhonatan Solís, Cristofer Martínez y Yeison del Cid; mientras que la selección femenina la integran Nikté Sotomayor, Diana Corleto, Luisa Santizo y Fátima Gutiérrez.
Cordón trabaja de manera directa con el entrenador Rodolfo Ramírez, apoyado por Brandon Alvarado y un grupo de juveniles, mientras que José María está a cargo de la preparación de Nikté Sotomayor. “Siempre trabajamos en equipo. Considero que los Juegos serán muy difíciles porque México, Cuba y Venezuela están fuertes”, señala.
“Chema” aún no tiene certeza de si estará presente en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, pero ya ha participado en las ediciones de El Salvador 2002, Cartagena 2006, Mayagüez 2010, Veracruz 2014, Barranquilla 2018 y El Salvador 2023.


