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Enrique “Trapo” Torrebiarte, el eterno símbolo del béisbol guatemalteco, fallece a los 95 años


El deporte guatemalteco está de luto con la partida de Carmelo Enrique “Trapo” Torrebiarte Martínez, la figura más emblemática en la historia del béisbol nacional. A sus 95 años, dejó un legado imborrable como jugador, entrenador y dirigente, que marcó generaciones enteras y transformó esta disciplina en el país.

La noticia fue confirmada por la Federación Nacional de Béisbol de Guatemala (Fedebeis) a través de sus redes sociales, acompañada de un mensaje emotivo en el que recordaron su amor incondicional por el deporte y su eterna conexión con el uniforme azul y blanco de Guatemala.

“Nuestro pesar para los familiares y seres queridos de una de las figuras más emblemáticas de todos los tiempos en el béisbol de nuestro país”, expresó la Federación. “El campo de la eternidad recibe este día a quien orgullosamente portó el uniforme azul y blanco en todo momento y lugar”.

A esta despedida se unieron el Comité Olímpico Guatemalteco (COG) y la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CDAG), quienes destacaron su aporte invaluable al deporte nacional, no solo dentro del diamante, sino también como líder y formador de nuevas generaciones.


Una vida dedicada al béisbol

Nacido en Mataquescuintla, Jalapa, en 1930, Torrebiarte encontró su pasión por el béisbol desde muy joven. A los 14 años formó un equipo con amigos del barrio, dando los primeros pasos de una carrera que lo llevaría a lo más alto del béisbol nacional.

Con el tiempo, se integró al circuito mayor como parte de la novena de la Universidad de San Carlos, donde jugó hasta su retiro en 1974. Pero su influencia no se detuvo ahí. Continuó vinculado al deporte como entrenador, dirigente y referente constante en el crecimiento del béisbol en Guatemala.


Un legado inmortal

Como muestra de gratitud y reconocimiento, el principal estadio de béisbol del país lleva su nombre: Estadio Enrique “Trapo” Torrebiarte, ubicado en el barrio Jocotenango, zona 2 capitalina, en el antiguo Hipódromo del Norte.

Este recinto, el más grande del país para la práctica del béisbol, fue construido en la década de 1950 para los Juegos Centroamericanos y del Caribe. En sus inicios se llamó Estadio Minerva, pero desde hace años rinde homenaje a quien es considerado el pilar del béisbol nacional. Su número 17 también fue retirado y permanece inmortalizado en la barda del jardín central.

Enrique “Trapo” Torrebiarte no solo jugó béisbol: lo vivió, lo defendió y lo transformó en parte de la identidad deportiva del país. Su legado seguirá resonando en cada lanzamiento, cada batazo y cada niño que se enamore del juego.

Descanse en paz, leyenda.


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