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Del legado familiar al sueño olímpico: la historia de Daniela Brol



La tiradora guatemalteca Daniela Brol Castañeda, de 21 años, vive con ilusión los primeros años de su carrera deportiva y sueña con continuar el legado familiar que han construido su padre, Enrique Brol, y su tío, Jean Pierre Brol, ambos referentes del tiro deportivo guatemalteco.

La joven atleta ya destaca a nivel nacional y tiene como meta competir en el ciclo olímpico. Durante 2025 dio sus primeros pasos en el ámbito internacional al participar en el Campeonato de Las Américas (CAT) en Barbados y en el clasificatorio para los Juegos Centroamericanos y del Caribe en República Dominicana, donde conquistó la medalla de oro por equipos junto a la medallista olímpica Adriana Ruano.

Además de su carrera deportiva, Daniela estudia Diseño en la Universidad Francisco Marroquín y combina sus estudios con una exigente preparación en el tiro con armas de caza.

Desde pequeña estuvo vinculada al deporte gracias a las visitas al Club Caza, Tiro y Pesca, sede de la Asociación Nacional de Tiro con Armas de Caza (ASOTAC), donde observaba entrenar a su padre y a su tío.

“Desde que tengo uso de memoria venía a ver disparar a mi papá y a mi tío. Yo decía: algún día quiero ser como ellos”, recuerda.

Aunque comenzó a practicar a los 13 años, fue hasta los 19 cuando retomó la disciplina con mayor seriedad y compromiso.

“Me emocionaba esperar el momento de jalar el gatillo y disparar. Me gustaba la idea de empezar a tirar más seriamente”, comenta.

Para Daniela, la tradición familiar representa una fuente constante de inspiración y orgullo. La pasión por este deporte comenzó con su abuelo y continuó con las siguientes generaciones.

“De pequeña los admiraba y aspiraba a competir a la par de ellos. En el colegio y en la universidad todos me preguntaban por ellos y yo me emocionaba”, afirma.

Sus primeros años en el deporte no estuvieron exentos de dificultades. Reconoce que al inicio sintió frustración al no obtener los resultados esperados, pero aprendió a identificar sus errores y a trabajar para corregirlos.

“Es vital tener las metas claras, porque si no es fácil rendirse y dejar el deporte”, señala.

Desde el comienzo de su proceso deportivo, Daniela se propuso conocerse como atleta antes de enfocarse en los resultados.

“Quería entender por qué acertaba o fallaba. Antes de pensar en ganar, me enfoqué en mejorar mi técnica y perfeccionarla poco a poco”, explica.

La atleta define el tiro con armas de caza como una disciplina en la que el componente mental es determinante.

“Es un deporte en el que el 80 % es mentalidad y el 20 % técnica. Mantener la concentración es difícil porque existen muchas distracciones al momento de disparar”, asegura.

La preparación también incluye trabajo físico para fortalecer brazos, espalda y piernas, ya que las escopetas utilizadas pueden pesar entre seis y ocho kilogramos.

Uno de los pilares más importantes en su carrera ha sido su padre, Enrique Brol, a quien considera su principal apoyo.

“Mi papá es mi número uno, más que mi escopeta. Siempre busca lo mejor para nosotros, nos aconseja y nos apoya tanto en los buenos como en los malos momentos”, expresa.

Entre sus mayores sueños está la posibilidad de competir junto a él en un evento internacional.

“Antes que ganar una medalla, mi sueño cumplido sería competir junto a él. Veo realista hacerlo en una prueba por equipos y me estoy preparando para intentarlo en los Juegos Panamericanos de Lima 2027”, comenta.

Daniela relata que en competencias internacionales ya ha recibido comentarios de otros tiradores que la comparan con su padre, algo que considera uno de los mayores elogios que puede recibir.

Mirando hacia el futuro, sus aspiraciones deportivas son ambiciosas. Sueña con clasificar a unos Juegos Olímpicos y luchar por una medalla de oro, pero también desea utilizar el deporte como una herramienta de inspiración para otras personas.

“Quisiera hacer una diferencia e influenciar positivamente a los jóvenes y a todas las personas. Hay que creer en uno mismo y tener claras las metas”, afirma.

La joven deportista también destaca las enseñanzas que ha obtenido gracias al deporte, especialmente en aspectos como la perseverancia y la resiliencia.

“Ahora que combino el deporte con la universidad, he aprendido a ser perseverante. Hay momentos difíciles, pero el deporte me ayuda a motivarme y a seguir adelante”, señala.

Finalmente, recuerda con emoción el momento en que su tío, Jean Pierre Brol, consiguió una histórica medalla olímpica.

“Vi la final junto a mi mamá. Estábamos llenas de nervios, abrazos y alegría. Después le escribí para decirle cuánto lo admiro, lo orgullosa que me siento y que quiero seguir sus pasos”, concluye.

Con disciplina, dedicación y el respaldo de una tradición familiar que ha dejado huella en el deporte nacional, Daniela Brol continúa construyendo su propio camino con la mirada puesta en los escenarios más importantes del ciclo olímpico.

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