A pocos días del arranque del Torneo Clausura 2026, los clubes de la Liga Nacional afinan su preparación física y futbolística con la urgencia de llegar en condiciones competitivas a una etapa decisiva de la temporada. El reto no se limita únicamente a la lucha por el título, ya que el cierre del campeonato también definirá a los dos equipos que perderán la categoría, elevando la presión en cada jornada.
En este contexto, los entrenadores trabajan contrarreloj en la reestructuración de sus plantillas y en la definición de estrategias, conscientes de que cada decisión puede marcar el rumbo del semestre. Para este torneo, cinco técnicos asumen el desafío de conducir a sus equipos, aunque con realidades y exigencias muy distintas: los mexicanos Roberto Hernández y Rafael Loredo, el uruguayo Martín García, el chileno Marco Antonio Figueroa y el guatemalteco Leonel Noriega, quien debutará como entrenador en la máxima categoría.
Exigencia inmediata en equipos protagonistas
Roberto Hernández llega a Xelajú MC con un margen de error reducido. El conjunto altense se acostumbró a ser protagonista bajo la conducción de Amarini Villatoro, hoy en el fútbol costarricense, y la exigencia institucional obliga a mantener ese estándar. Hernández, campeón con Malacateco, enfrenta un reto mayor, en medio de cuestionamientos derivados de su breve y poco convincente paso por Comunicaciones en el torneo anterior.
Otro proyecto que genera expectativa es el de Rafael Loredo en Deportivo Achuapa. El técnico, con amplio conocimiento del medio, asumió el cargo tras su paso por la Selección Sub-20 de Guatemala. Achuapa sorprendió en el Apertura al alcanzar las semifinales, antecedente que eleva las expectativas de la directiva, que busca consolidar ese rendimiento y dejar atrás la irregularidad que ha marcado al club en torneos recientes.
Proyectos condicionados por la tabla acumulada
No todos los equipos parten desde la ilusión de pelear el campeonato. Cobán Imperial, Marquense y Comunicaciones iniciarán el Clausura con una realidad más compleja, marcada por el bajo rendimiento del Apertura y la obligación de mirar de cerca la tabla acumulada antes de pensar en aspiraciones mayores.
En Cobán Imperial, el uruguayo Martín García asumió un proyecto complicado tras los discretos ciclos de José Luis Trejo y Sebastián Bini, que dejaron al equipo en la novena posición con 23 puntos. La presión es inmediata, ya que el club necesita resultados para evitar que la temporada se convierta en un fracaso deportivo.
Marquense, por su parte, afronta un proceso de reconstrucción con Leonel Noriega, histórico referente del club como jugador, quien vivirá su estreno como técnico en la Liga Nacional. El desafío es significativo: deberá devolver estabilidad a un equipo golpeado por la inestabilidad en el banquillo y con el riesgo latente de perder la categoría. El componente emocional del regreso de un ídolo no bastará sin resultados en el campo.
El caso más delicado es el de Comunicaciones. Marco Antonio “el Fantasma” Figueroa regresa al banquillo albo veinticinco años después, con la misión de rescatar a un club histórico que cerró el Apertura en el último lugar de la tabla acumulada. Antes de pensar en protagonismo, el objetivo inmediato será evitar el descenso, una amenaza impensable en el pasado reciente, pero hoy muy presente en el entorno crema.
Un torneo sin margen de error
El Clausura 2026 se perfila como un campeonato sin concesiones. Para algunos entrenadores será la oportunidad de consolidar proyectos ambiciosos; para otros, una auténtica prueba de supervivencia. En un torneo donde cada punto pesa y el margen de error es mínimo, la presión desde el banquillo será tan determinante como el talento dentro del terreno de juego.


